“Me cansé de ser segundo”

Esa fue la frase que definió el deseo de Fredy Obando para cambiar su historia deportiva en este año y que le enrumbó al título que alcanzó en el Mundial de Fisicoculturismo Guayaquil 2012.

Obando, que cuenta con 29 años, empezó en este deporte hace cuatro por una casualidad, “inicié porque un día me dijeron tienes físico para competir y comencé en esto que de un hobby pasó a ser algo serio para mí”.

El deportista ecuatoriano, originario de Quito, rememoró que hasta el año pasado había obtenido puestos secundarios en los distintos torneos que compitió, pero que decidió cambiar su estilo de entrenar, de entrenador y de dieta porque “me cansé de ser segundo”.

Los frutos llegaron pronto, obtuvo títulos nacionales y un sudamericano, que le dieron el cupo para el mundial de la especialidad que por primera vez se realizaba en Ecuador.

En este evento mundial sus aspiraciones fueron superadas, “no me esperaba este título, porque todos los competidores estaban bien trabajados, fue muy duro”, señaló un luchador feliz que creyó que haber llegado a la final era ya un éxito.

Sus fuerzas para alcanzar este título las obtuvo de las palabras de su novia, de quien no quiso mencionar su nombre, pero si sus palabras, “vas a ir a Guayaquil y vas a ser campeón”.

De la competencia, su mayor anécdota fue su rutina individual, “me cambiaron la música, pensé en tan solo hacer mis movimientos sin el fondo, pero después escuché una balada que la pude adaptar y creo que salió bien”.

Lo que primero le vino a la mente al escuchar su nombre y el primer lugar obtenido fue su país, “me sentí orgullo de ser ecuatoriano, de todo el trabajo que se hizo”.

Festejará su título haciendo lo que más le gusta, comer, “quiero un plato grande de arroz y carne… y por ahí también una salida”, indicaba entre risas el fisicoculturista de tez morena, que concretó el objetivo de la Federación Ecuatoriana de este deporte al traer el Campeonato Mundial a nuestro país.

El atleta reconoció que sin el apoyo del Ministerio del Deporte este evento no hubiese sido posible, “nos trajeron a un hotel de primera y nos dieron facilidades”, aunque se preocupó por el futuro de su deporte, “solo pido que no se deje a un lado al fisicoculturismo porque hay mucha gente practicándolo”.

Ese es el perfil de un campeón mundial, que recibía las felicitaciones de todos con una sonrisa, marca en el rostro de este ecuatoriano que se suma a varios que obtienen éxitos mundiales para el Ecuador, demostrando que el talento deportivo en el país es enorme, tan solo faltaba el apoyo que hoy reciben del Ministerio del Deporte.


 

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