Enríquez tuvo su revancha a la vuelta de la esquina

Dicen un argot popular que “el fútbol otorga revanchas más rápido que la vida misma”. Qué tan sea efectiva esa frase sea, no lo sabemos, pero en el caso de Fabián Enríquez aquella se cumplió.

El volante zurdo tuvo un momento amargo el pasado 6 de febrero. Pese a ser la figura descollante de la Academia Naval Almirante Illingworth, falló el penal que le impidió ganar el título Intercolegial Sub 18 ante el colegio Vicente Rocafuerte

Nuevamente, Enríquez destacó en la final frente al Torremar. Aunque no anotó en el tiempo reglamentario, pudo hilvanar jugadas de peligro con sus compañeros. Fue el bastión y el referente del conjunto naval.

“Fueron momentos duros para mí, haber perdido esa final con un penal que no pude convertir me pesó mucho. Felizmente hoy se dio la chance de ganar en la sub 17 y toda esa tristeza se convirtió en alegría”, expresó Enríquez.

Al menudo jugador lo fueron a ver sus familiares. Vibraron con cada incursión que hacía, mientras que en los integrantes de la barra coreaban el “ooooole…” cada vez que dejaba rivales en el camino.

En la definición por penales tuvo más confianza. Aquel recuerdo del Capwell quedó atrás y esta vez logró marcar. Tras la consecución del título explotó de alegría, aquella que quedó reprimida la vez anterior.

Ahora buscará graduarse de la ANAI con las mejores notas y seguir su carrera como futbolista. Es barcelonista y quiere jugar en el equipo de sus amores, pero no descarta iniciar su profesionalismo en Emelec.


 

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